Aniversario de la huelga

Los exhuelguistas universitarios, encabezados por Leonardo Gutiérrez Chávez, ex líder del Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad de Colima (SUTUC), han anunciado la celebración del primer aniversario de la huelga que llevaron a cabo frente a Palacio de Gobierno para denunciar supuestos actos de corrupción por parte del rector Hernández Nava sobre el Fondo Social de Apoyo al Pensionado (FOSAP). Los exhuelguistas han manifestado en redes sociales (y tal vez después lo hagan en otros medios de comunicación) que harán un recuento de una huelga que, según los exhuelguistas, fue el parteaguas de nuestra vida democrática universitaria, pues su causa puso a la luz pública las opacidades en el manejo de los recursos del FOSAP. A casi un año de la huelga es importante confirmar lo que antes ya era evidente pero que los huelguistas todavía podían encubrir, y es esto: que en realidad la huelga no tuvo nunca realmente como motivo velar por el bienestar de los jubilados y pensionados universitarios (ninguno de los cuales manifestó entonces ni ha manifestado a la fecha su inconformidad), sino más bien usar como pretexto el conflicto del FOSAP para intentar con ello la reinstalación de Leonardo Gutiérrez Chávez, líder depuesto que pretendía continuar en el poder para, como lo dije entonces, utilizar las arcas del SUTUC con fines políticos. En estos fines políticos de los huelguistas y sus operadores (Caty Suárez, Marisa Mesina, etcétera) no sólo se incluía el control de una parte de la vida universitaria sino, sobre todo, el respaldo financiero y humano al  partido político Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que desde un principio operó subrepticiamente en favor de este grupo de universitarios en busca después del respaldo recíproco que ocuparían para esta jornada electoral. Cuando la verdad sobre el objetivo real de los exhuelguistas fue desvelado,  incluida la manifestación de los mismos de no levantar la huelga hasta que se reinstalara de nuevo a Gutiérrez Chávez, su líder, su avanzada se deslegitimó súbitamente y se vino abajo, aun con toda la ayuda que lograron recibir de otros sindicatos nacionales. Hoy, a casi un año, vemos no sólo a los exhuelguistas sino también a su operadores y partidarios haciendo campaña política en Morena y utilizando como bandera de su protelitismo y de su posicionamiento el haber denunciado las supuestas corruptelas universitarias, erigiéndose con ello, por ese simple hecho, en la propuesta más atractiva para el electorado. Desafortunadamente, ya lo hemos visto en este breve recuento, la historia es otra.

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