#AlternanciaYa

Las campañas han terminado y nos queda ya una sola cosa: salir a votar.

Sin duda, lo que más prevaleció en esta elección extraordinaria, por encima de las propuestas, fueron las guerras sucias, en especial la que se orquestó en contra del candidato panista Jorge Luis Preciado, quien representa ahora la mayor amenaza para la élites priistas en el poder, a quienes se aliaron de facto otras fuerzas políticas, entre ellas Movimiento Ciudadano, con Locho Morán, la más visible, quien intentó por todos los medios pero nunca pudo esconder su complicidad con el candidato rojiblanco Nacho Peralta.

Esto fue lo único que nos arrojó la guerra sucia, más allá incluso que las encuestas, la mayoría de ellas simples distractores finamente elaborados para crear la percepción en la sociedad de que el candidato  priista Nacho Peralta tenía prácticamente asegurado su triunfo.

Si no hubiéramos tenido una elección ordinaria, la que se anuló precisamente por el fraude cometido por los priistas (porque fueron ellos los causantes de la misma, lo quieran aceptar o no), entonces sería factible creer que en efecto el candidato priista Nacho Peralta va muy arriba en las preferencias electorales, pero desafortunadamente ya vimos que en la ordinaria perdió rotundamente contra el candidato albiazul Jorge Luis Preciado, a pesar de que éste tuvo en contra todo el aparato estatal, todos los medios de comunicación, la mayoría de los partidos políticos y todo el sistema burocrático de la entidad, incluidos aquellos municipios que entonces eran también de filiación priista.

No debemos olvidar, pues, que ya tuvimos una elección ordinaria en la cual el PRI sufrió, como nunca antes, una derrota estrepitosa, en la que perdió el congreso local y la mayoría de los municipios, además de no haber logrado ganar ni con fraude la elección para gobernador, en donde la ventaja del candidato Nacho Peralta (que iba en alianza con el partido Verde Ecologista y Nueva Alianza) fue apenas de más de quinientos votos contra lo obtenido por el candidato panista Jorge Luis Preciado.

Si hoy la población no manifiesta su real sentir (esto es su real deseo por la alternancia) es principalmente por una sola razón: por miedo. Sí, porque en todas las instituciones del estado hay un visible represión en contra de aquellos que manifiestan ser partidarios de la alternancia.

Hay hostigamiento, hay amenaza, hay terror laboral, y esto nos muestra sólo el miedo que se tiene a la libertad de cambiar. Nadie en su sano juicio puede estar de acuerdo en continuar con un solo régimen político por más de ochenta años y más si éste ha dejado a nuestro estado en la ruina económica, en la retorcida inseguridad y en la insultante corrupción.

El relevo democrático y político no se puede detener por el miedo de unos y por los intereses de unos cuantos. Nunca ha sido así y esta vez, pese a quien le pesare, no será la excepción.

 

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