Una calle…

No estamos acostumbrados a quedarnos detenidos a mitad de la calle. Solemos cruzarlas hacia un lado o hacia otro pero nunca tenemos como objetivo quedarnos en su mitad pensando, o mirando las estrellas (cuando es de noche), o jugando al pókar con los amigos, un día de lluvia. Las calles se hicieron para cruzarse y no para quedarse en mitad de ellas. Alguien, con justa razón, nos dirá que sería un despropósito de nuestra parte intentar quedarnos a mitad de la calle sabiendo que un coche nos puede arropellae, o una bicicleta arrollar, o un transeúnte distraído golpear con el hombro. No importa: aun con esto deberíamos osar en quedarnos en mitad de la calle un día, sentarnos en una silla bajo una sombrilla, desenvolver nuestro sándwich o emparedado a la hora del desayuno y esperar que la perplejidad de los que vayan y vengan sea motivo suficiente para que todo el mundo se detenga alrededor nuestro, nos mire y cambie, desde ese día y para siempre, el rumbo de su vida.

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2 comentarios en “Una calle…”

Especialmente Poeta, si esa calle lleva tu nombre. Yo iré un día de éstos a llorar por la calle del extraordinario amigo y Poeta Víctor Manuel Cárdenas. Te mando un abrazo

no había pensado en mi calle, querida maestra, pero ahora que lo dice, es así!

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