Solón y el estado de Derecho

Solón fue un famoso legislador griego, que vivió en una época turbulenta. Dos grupos sociales se disputaban el control de la polis o ciudad: por un lado los ricos y, por otro, los pobres, muchos de ellos esclavos. Solón se dio cuenta que ante esta disparidad no tenía más remedio que buscar un equilibrio, pues de otra manera los ricos seguirían incrementando sus excesos y los pobres amenazarían con crear disturbios que acabaran con la paz social. No podía vivir la ciudad en medio de esta revuelta. Solón se dio cuenta, entonces, que la única solución era crear leyes firmes que pusieran orden en las vidas de unos y otros, sin menoscabo de ninguno, esto es: no le quitaría privilegios a los ricos, para que no se inconformaran, pero devolvería dignidad y buena vida a los pobres, para evitar con esto un estallamiento social. Cada cual tendría, por tanto, lo que le correspondiera, sin ser injusto con ninguno. De esta manera fue como Solón logró la paz de la Grecia de entonces, aun cuando recibió críticas duras pues su obra y legado no fueron perfectos. Lo que sin duda fue una herencia indiscutible, que incluso retomó Aristóteles para su obra filosófica (su Ética y Política) es que el equilibro buscado por Solón sería el fundamento de todo el pensamiento griego y romano posterior. Las leyes creadas tuvieron, desde entonces, carácter universal (para ricos y pobres) y, con ello, sentaron las bases sobre la importancia que tendría para las sociedades, hasta la fecha, la fortaleza y efectividad de su estado de Derecho.

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