Políticos y escritores

Hay políticos a los que les gusta la literatura y hay escritores a los que les gusta la política. Benjamín Franklin, por ejemplo, fue un político que incursionó en la literatura y lo hizo con audacia y originalidad, sobre todo en su autobiografía, obra entrañable. Vargas Llosa, el premio Nobel peruano, autor de la imprescindible La ciudad y los perros, incursionó, por su parte, en la política, consiguiendo llegar a ser candidato a la presidencia de su país, que, aunque perdió, no es poca cosa. Hay casos un poco más desastrosos, como el de Arthur Conan Doyle, creador del famoso Sherlock Holmes, que se presentó a las elecciones para el Parlamento de su ciudad, en Edimburgo, y cayó derrotado en virtud de una campaña sucia (un agrio reproche de tipo moral-religioso) que le lanzaron justo el día de las votaciones. Lo mismo sucedió con el propio Max Weber, académico y filósofo de la ciencia política, que participó en las elecciones con gran esperanza de triunfo pero, en virtud de que su distrito le era adverso, perdió rotundamente, lo que lo hizo volver a las aulas universitarias para seguir con sus investigaciones sobre la democracia plebiscitaria y las elucubraciones en torno al líder político carismático. Nadie sabe a ciencia cierta el por qué de esta atracción (escritores que incursionan en la política y políticos que incursionan en la literatura), pero los casos abundan en la historia universal. Tal vez se deba a que el hombre mismo, por naturaleza, no puede estar tanto tiempo solo (en esa soledad del escritor que se pasa horas y horas encerrado escribiendo en su habitación) ni tampoco tanto tiempo en la calle (en esa vida pública del político expuesto a tantas manos, miradas y bocas), y en ese afán por buscar un equilibrio es que nos recluimos un tiempo para luego echarnos a la calle otro. La frontera entre la política y la literatura es, pues, tan delgada, que uno en ocasiones no sabe si cuando escribe una novela está haciendo política o cuando uno hace política lo que está realmente haciendo es prohijando (en nuestra propia mente o en la de otro) una obra literaria.

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1 comentario en “Políticos y escritores”

Ernesto Terriquez 11 enero ,2016 a las 11:45 am

Excelente como siemore. UN abrazo.

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