La primera de las necesidades políticas

Para el lector común la lectura de Los miserables, de Víctor Hugo, es una opción que debería tener siempre presente. Para el escritor, cualquiera que éste sea, la lectura de Los miserables es un imperativo, porque en las páginas de Los miserables, para acabar pronto, está resumido todo lo que nos define como seres humanos. Está resumida la vida.  Es una novela histórica, de aventuras, de intriga, pero también es una novela rosa, policiaca y, sobre todo, una novela política.

La evoco ahora porque es precisamente dentro de esta categoría (la política) que Víctor Hugo nos deja grandes enseñanzas, especialmente ahora que empezamos a digerir los resultados del proceso electoral que acabamos de concluir. Las derrotas y las victorias de las diferentes fuerzas políticas tienen que ver, en gran medida, con eso que Víctor Hugo llamó la “primera de las necesidades políticas”, que en Colima algunos partidos (principalmente el PRI, cuya caída ha sido más notoria) prefirió desoír.

Escribe Víctor Hugo: “No nos cansaremos de repetirlo: pensar ante todo en la multitud desheredada y dolorida, consolarla, darle aire y luz, amarla, ensanchar magníficamente su horizonte, prodigarle la educación bajo todas sus formas, ofrecerle el ejemplo del trabajo, nunca el de la ociosidad, aminorar el peso de la carga individual, aumentando la noción del fin universal, limitar la pobreza sin limitar la riqueza, crear vastos campos de actividad pública y popular, tener como Briareo cien manos que tender por todas partes a los débiles y a los oprimidos, emplear el poder colectivo en ese gran deber de abrir talleres a todos los brazos, escuelas a todas las aptitudes, y laboratorios a todas las inteligencias, aumentar el salario;  disminuir el trabajo, equilibrar el deber y el haber, es decir, proporcionar el goce al esfuerzo, y la sociedad a la necesidad, en una palabra, hacer despedir al aparato social más claridad y más bienestar en provecho de los que padecen y de los que ignoran; esta es, que las almas simpáticas no lo olviden, la primera de las obligaciones fraternales; esta es, que los corazones egoístas lo sepan, la primera de las necesidades políticas”.

La filosofía política de Víctor Hugo no se limita, por supuesto, a la gobernanza de un Estado o una nación, sino también a la actitud que debemos asumir cuando estamos encargados de dirigir a una comunidad de hombres, por pequeña que esta sea. Si no pensamos ante todo en los desheredados y doloridos, sino sólo en los que gozan de privilegios, ya lo sabemos, estamos perdidos o (si se trata de elecciones) derrotados.

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